domingo, 22 de julio de 2007


Suspendida en un columpio de girasoles, con los pies lejos de la tierra que me vio nacer.
La distancia se hace efimera, el cielo se avecina en cada esfuerzo por alcanzar cualquier cosa que este mas lejos de lo que en este preciso momento llego a tocar.

Cuanto mas fuerte se hace el trazo?

Cuanto mas debil resuena la respiracion?


Ya es tiempo de dejar los monigotes de lado, ya es tiempo de controlar el reloj de arena.
Maldita arena....maldita tormenta de nieve que me quita el calor del cuerpo y me envuelve en un gris sintetico que no sabe de ternuras.
Solo aguardo el momento en que todo se invierta, solo espero el momento en que hablar de errores y logros no me lleven a dibujarme una nueva marca en la piel.




1 comentario:

Joel dijo...

Es necesario aguardar? pienselo bien. tal vez actuar le estirpe ese sentimiento de tormenta de nieve y de que todos queremos ser alguien mas.-cosa que es muy oida en la actualidad, ya que no hay mas idolos.-
besos y abrazos!